jueves, 7 de agosto de 2008



"Ana podría haberse quitado la vida de otro modo. Pero el motivo de la estación, ese motivo inolvidable unido al nacimiento del amor, la atraía con su oscura belleza en el momento de la desesperación.

Sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo a las leyes de la belleza aun en los momentos de más profunda desesperación.

Por eso no es posible echarle en cara a la novela que esté fascinada por los secretos encuentros de las casualidades, pero sí que lo es reprocharle al hombre estar ciego en su vida cotidiana con respecto a las casualidades y dejar así que su vida pierda la dimensión de la belleza."

1 comentario:

Mel dijo...

En realidad, para mí, tendemos más a la belleza cuanta más desesperación hay.

Cuanta más tristeza.

Canciones tristes. Cuadros de gritos y desesperación. Imágenes retorcidas y agobiantes. Negros.

Parece que hacer algo bello o poético, es la mejor forma de estallar.