lunes, 27 de agosto de 2007

Paseo.




Beneficios del paseo: mejora del sistema cardiovascular, tonificación de los músculos, relajación, independencia, conocimiento y goce de la ciudad, posibles sorpresas a la vuelta de la esquina.

sábado, 25 de agosto de 2007

Aleatoriedad

Simplemente me ha gustado la pregunta: ¿Se puede creer a la aleatoriedad? ¿Y si confiara en el azar?

lunes, 20 de agosto de 2007

Ssssshhhh




"... Las empresas que se basan en una tenacidad interior, deben ser mudas y oscuras; a poco que uno las declare o se glorie de ellas, todo parece fatuo, sin sentido e incluso mezquino. Así, apenas pronunciadas aquellas palabras, hubiera querido no haberlas dicho nunca. Ya no me importaba nada de nada."

sábado, 11 de agosto de 2007

El ladrón de inspiración



Aquella noche leyó la inquietante historia del ladrón de inspiración.Sintió un escalofrío al comprender que él mismo había sido víctima de sus estratagemas. Desde hacía días, meses, ¡años! había caído en las redes de esos magnéticos ojos que cada mañana, temprano, le esperaban anhelantes en la décima fila del autobús. Nunca faltaban a su cita diaria.

Supo que, con la ausencia del ladrón, nunca recuperaría su talento perdido. Le resultó molesto.

De repente, se angustió: ¿talento perdido? ¿Qué talento podían haberle arrebatado? No era capaz de adivinar qué buscaba el ladrón en sus ojos. Leyendo su historia, estaba claro que todas sus víctimas tenían un don, una habilidad que los hacía especiales. Él no veía nada especial en su persona.

Llegó a una desoladora conclusión: tal vez, cada mañana, el ladrón sólo buscaba un refugio vacío donde descansar durante la media hora que duraba el trayecto.

El ladrón necesitaba un sucesor, y nadie mejor que él conocía sus astutas artimañas. Durmió plácidamente sabiendo que, por fin, a la mañana siguiente podría comenzar a llenar su (hasta ahora) pobre moleskine.

martes, 7 de agosto de 2007

Buenas ideas



Funcionamiento de la bombilla de las buenas ideas.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Azur de Puig 5


Hay días en los que invento cualquier pretexto para mirar a los ojos de la gente que voy encontrando. Es una difícil tarea: es lo último que la gente se deja mirar.


Sin embargo, tras varios años de entrenamiento me he dado cuenta de que si permanezco quieta, intensamente quieta durante unos instantes, giran la cabeza irremediablemente, como si un resorte los empujara a hacerlo. Entonces se produce ese momento de intimidad.


"A veces, me espeluzna ver la escasa cantidad de personas que conserva algún rastro de ilusión y poesía. En muchos ojos, se ha difuminado ese impulso, son miradas mecánicas, desprovistas de sorpresa, de aventura."