
"...La pérdida de toda brújula, de toda dirección que caracteriza la espera, persiste todavía después de llegar lo anhelado. Sustituyendo a la calma que nos permitía pintar esa llegada como un determinado placer, esta desorientación impide que sintamos satisfacción alguna.
Allí estaba, por fin, era EL momento; sin embargo, desatados mis nervios, todavía no me había repuesto y yo seguía esperando."
